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Breve ensayo sobre la Vida y la Muerte

Sábado, 12 de noviembre de 2011

Aclaración: Está reflexión nace de lo monstruosa que es la Muerte -con el cáncer como macabro paradigma de la misma- (y no tendría por qué ser así… ¿O sí?). Veámoslo:

Viendo lo violento que es morir -fuere como fuere la forma de morir-, queda claro que la Muerte es tan importante como la Vida. Aún así, yo quisiera ir más allá, afirmando que este binomio Vida-Muerte es innatural. Porque si fuera algo natural, habría una conciliación del Cuerpo con la Muerte, sobre todo llegada la hora. Y nada más lejos.

La maravilla de las células (amén de otras manifestaciones de Vida).

El Cuerpo está preparado para las cosas naturales. Nadie puede discutir eso. El cuerpo necesita comer y por consiguiente está preparado para comer. Necesita evacuar y está preparado para evacuar -entiéndase defecar-. Necesita reproducirse y está preparado para la reproducción. Etcétera. Mayor o menor acertadamente. Pero más cierto aún que el comer, el evacuar o la reproducción -etcétera- es la Muerte, y sin embargo, el Cuerpo no tiene ningún tipo de preparación para la misma.

Pese al bagaje que da millones de años de evolución, el cuerpo no se concilia con la idea de Muerte. Y más aún teniendo en cuenta las promesas electorales de las religiones, sobre otra supuesta Vida -mejor- después de la Muerte. Toda una compleja industria que de ninguna manera parece tener en cuenta el Cuerpo, las formas de vida; porque, aún ante la muerte inminente de cualquier organismo vivo -y más el homínido- cada célula, lejos de prepararse para el trámite -natural e inevitable al fin y al cabo- lucha desesperadamente por evitarlo hasta el final. Pues sépase que las células luchan con todas sus fuerzas hasta el último momento contra la Muerte -incluso continúan la lucha una vez que nuestro cerebro muere-; luchan por consiguiente contra lo que se supone que tendría que ser la Llamada de Dios. E incluso la gran mayoría de las personas -incluidos los religiosos-reniegan de la Muerte y sufren por esta hasta el final -en mayor o menos medida-. No quieren morir. ¿Acaso mente y cuerpo rehuyen intrínsecamente la Llamada de Dios?¿Por qué si debería ser algo maravilloso -el encuentro con Dios, quiero decir-? (según las religiones, claro). Y digo intrínsecamente, porque para que la mente se reconcilie con la idea de Muerte se precisa de un oneroso -o brillante- ejercicio de mentalización y autosacrificio…

De como El Paraíso te da la Bienvenida a un Mundo mucho mejor.

Dicha conciliación (si el binomio Vida-Muerte fuera natural -o el trinomio Vida-Muerte-Vida según las religiones y otras supercherías) tendría que tener por necesidad algo de reflexión -en plan: creo que está cerca el momento- y algo de reacción -química-, donde el cuerpo debería empezar a prepararse para la Muerte: bajar el nivel de actividad y motivación -neurotransmisores- y aumentar el de opiáceos -creando un estado de paz, necesario sobre todo para un eventual encuentro con Dios-. O yo qué sé. De tal manera que la Muerte fuera casi placentera, como lo es el buen cagar, el buen comer y el buen follar. Qué menos para una catarsis taaaan importante. Taaaan intrínseca a la Vida.

Desde luego, no voy a entrar en la instrumentalización que de la Muerte y de la otra -supuesta- Vida han hecho las religiones, luchando -a hierro y fuego- por el monopolio de la gestión de nichos en el Cielo (que por otra parte es negocio redondo, pues muy difícil lo tienen para vérselas y deseárselas con reclamaciones, ya que bien es sabido que del otro Lado nadie ha regresado. Y no hay opción de que nos devuelvan el dinero).

Simplemente dejar ahí mi pregunta: ¿por qué el Cuerpo no se reconcilia -aunque sea mínimamente- con la Muerte, aunque la mente, en algunos casos sí lo consiga hacer?¿Quién se cree el Cuerpo para resistirse hasta el final a la Llamada de Dios ^^?¿No es sospechoso? (pues sépase que el Cuerpo, lo más que hace ante la Muerte es degenerar, lo cuál es más violento y frustrante que conciliador)…

PD: (reflexión final) quizás me haga religioso cuando las diferentes religiones presenten Hojas de Reclamaciones… ;)

El club de perdedores y perdidos: Desmontando al homínido.

Jueves, 26 de marzo de 2009

Parte I: Desmenuzando el amor

Vamos a reflexionar un poco sobre un par de cuestiones que vengo rumiando desde hace ya tiempo y que gracias a la luz de Eduard Punset estoy ya en condiciones de vomitar.
La primera es que lo Realmente Importante en toda esta película que parece dirigida por David Lynch, y que llamamos vida, no somos nosotros, sino los genes. La información al fin y al cabo, pues, corríjanme si me equivoco, pero los putos genes son información al fin y al cabo. Y en cualquier ámbito que te muevas es la información lo importante y no todo lo demás. Google lo entendió y miren donde está. En fin, que son los genes los verdaderos protagonistas de la historia, de la vida. Amén de las bacterias.

La segunda cuestión versa sobre la falacia del amor, y aquí estamos también para desenmascararlo. Es todo parte de lo mismo. Y las creencias del pasado, sobretodo el abominable antropocentrismo de las religiones nos han alejado del camino de la verdad. Y ya es hora de poner al homínido en su sitio: ¡no somos nada! Un caparazón que protege a los genes del temible oxígeno, los transporta y los ayuda a perpetuarse (reproducción). Poco más. ¿Está sobrevalorada la vida como afirma Alan Moore en Watchmen?¿o lo que está sobrevalorado es únicamente el ser humano?¿o es el sexo, como afirmo yo, lo que está sobrevalorado?…
Lanny Barbie
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Las bases del progreso del conocimiento humano

Jueves, 19 de febrero de 2009

Rescatado de uno de los interesantísmos hilos de la página de Punset: ‘La capacidad metafóricca es el primer requisito del talento‘, hago mío un texto de un tal Raus, que proporciona reflexiones muy interesantes. Lo hago mío porque hace tiempo que vengo pensado muy parecido y no he encontrado tiempo para desarrollarlo. También comenta que desea hacer un blog. Pues desde aquí yo le animo,  y si lee esto puede contactar conmigo para lo que sea.

…Cuando hablamos con los demás, nos mostramos muy reacios a admitir cualquier mensaje del otro que no veamos cierto y evidente. Podemos dar la razón de loco, pero poco más. Esta es la razón, como puede comprobarse con harta facilidad en los blogs de Internet, de que continuamente los diferentes contertulios se enfrasque en acaloradas discusiones, donde menudean las descalificaciones e incluso los insultos. Incluso en discusiones en que no se ventila nada de mucho calado o de notable importancia. Observen, por favor, los derroteros que toman muchas conversaciones. Muchas veces se hacen desagradables e irrespirables. Casi nadie ceja en su empeño de seguir aportando razones. Ah, esto tiene que ver con aquello que nos decía Punset sobre nuestra incapacidad natural para cambiar de opiniones. Incluso nos inhibimos cerebralmente ante el mensaje del rival: no lo oímos. A medida que transcurre la discusión nos fosilizamos en nuestras opiniones originales. Cuanto más discutimos, peor, más nos alejamos unos de los otros. Evidentemente, para nosotros es importante conservar una imagen coherente de nosotros mismos; aparte de que nos jugamos el prestigio social de ser considerados inteligentes. El coste que pagamos por mantener nuestras opiniones a toda costa es que podamos caer en la cerrilidad más estúpida.

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Cómo empezó todo

Lunes, 16 de febrero de 2009

Los científicos todavía no están seguros ‘de qué estamos hechos‘, sin embargo, hay gente que está segurísima de la existencia de dios. Va a ser cierto eso que decía Darwin de que ‘la ignorancia genera confianza más frecuentemente que el conocimiento…’. Y a muchos niveles se puede aplicar esto. Y la sabiduría no viene de atesorar carreras e idiomas, sino de ver más allá y comprender; algo, desgraciadamente al alcance de muy pocos…
Perdón, continúo, que tengo una extraordinaria facilidad para desviarme del tema… en fin, que parece que se les acaba a los religiosos el chollo del ‘cómo empezó todo‘ (y de vender y alquilar parcelas en el cielo). Ahora el testigo pasa al LHC del CERN.
El CERN
Quizás el secreto sea descomponer las cosas en partes más pequeñas para su mejor estudio. No es mala idea… xD. Los religiosos buscaron directamente a dios. ¡qué ingenuidad! ¡Y qué absoluta falta de humildad cuando encima afirmaron categóricamente haberlo descubierto, estar en posesión de la verdad absoluta y conocer casi todos de sus detalles!
Sin embargo, parece que los científicos del CERN han optado por buscar ‘de qué está hecho dios‘ para empezar: el bosón de Higgs o la llamada ‘partícula de dios. Bueno, no es exactamente así, pero desdeluego, empezando desde lo más pequeño podremos llegar a saber más fácilmente (o al menos asequiblemente) de qué están hechas las cosas más grandes, y por consiguiente saber cómo empezó todo. Y cuando digo todo quiero decir ¡TODO!  Y de paso resolver grandes enigmas de la humanidad como: qué es la masa, qué es la materia oscura o en qué consiste exactamente la hermosa teoría de cuerdas. Fascinante si tuviéramos tiempo para dedicarle nuestra atención; pues me he dado cuenta que las grandes cuestiones de la física no precisan de gran inteligencia, sino de grandes inquietudes, y de tiempo… xD.

Para responder estas y otras de las preguntas más fascinantes sobre el origen del universo y sobre la naturaleza de la materia, los científicos han construido una máquina extrema: el colisionador de partículas más potente del mundo: el LHC.

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Internet y la WWW representan el advenimiento de la Tecnología y El Conocimiento como nuevo sustituto a las religiones

Miércoles, 28 de enero de 2009

Se crea o no, las influencia de la Astrología en el ser humano y sobre todo de sus creencias (religiosas) se ha ido manifestando con el paso de los siglos. Más exactamente asociándose con las Eras.

El culto al buey Apis tuvo lugar en la Era de Tauro; en Aries surgió el judaísmo, cuyo emblema es el carnero; y en Piscis, el cristianismo, simbolizado por el pez.
Las eras astrológicas parecen tener una relación directa con las religiones, que ligan al homínido con el cosmos, según el antiguo principio hermético que dice: ‘como es arriba es abajo‘.

El astrónomo griego Hiparco de Nicea (190 a 125 AC) descubrió que cada 2160 años, por variaciones en la inclinación del eje terrestre, el amanecer del equinocio de primavera se producía en la constelación inmediata anterior y a eso le llamó precesión.
El corrimiento hacia atrás del punto vernal es muy lento: sólo un grado cada 72 años. Como cada signo tiene 30 grados, demora 2160 años en recorrer cada uno y por tanto, unos 25.920 años en pasar por los 12, tiempo que se conoce como el Año de Platón.
Piscis

Cada uno de estos períodos parecen haber marcado el nacimiento, maduración y caída de las distintas creencias.

Es probable que el nacimiento de Jesús, en el supuesto año 1, haya señalado el comienzo de la actual era de Piscis, que debería terminar hacia el 2160, dando paso a la era de Acuario. También es posible que la era de Aries haya comprendido el período que va entre el año 2160 antes de Cristo y el año 1; y que entre el 4320 AC y el 2160 AC, haya transcurrido la era de Tauro.

Cuando el punto vernal se hallaba en Tauro, en Egipto se le rendía culto al buey Apis; en Creta, al Minotauro; en Fenicia, a Baal; y en Cartago, a Baal-Moloch (los tres eran hombres con cabeza de toro); en India se adoraba a la vaca sagrada y en Persia a Mitra, quien capturó, domó y luego mató a un toro.

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La Fe y La Razón se enfrentarán definitivamente en el siglo XXI

Viernes, 30 de mayo de 2008

Perdonen que vaya tan al grano pero es que no quisiera extenderme mucho. Ya es hora de que la Europa laica salga de su cobarde cueva.
La religión es el amparo de los mediocres*. Y realmente los mediocres necesitan algo así. La ciencia, por el contrario, y siempre hablando en general (que hay de todo) es el amparo de los más despiertos. Antes, la mayoría de la población pertenecía al primer grupo, durante mucho tiempo, de ahí que haya tanto arraigo en la religión; sin embargo, ahora, y cada vez más empieza a dominar el segundo tipo. Por eso cada vez pesa más la ciencia y menos la religión, que está viéndose desplazada a países o continentes en vía de desarrollo o al menos con menor cultura y desarrollo social. Porque ahí aún la necesitan. Cuanto más próspero es un país menos necesita la religión.
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Einstein, lejos de Dios

Martes, 13 de mayo de 2008

“La ciencia sin religión es inútil y la religión sin ciencia está ciega”. El largo y encendido debate entre creyentes y no creyentes sobre si Albert Einstein perteneció al primer o segundo grupo, desencadenado precisamente por ese aforismo del genio, podría haber quedado zanjado. Una carta del físico alemán que saldrá a subasta esta semana califica las creencias religiosas de “supersticiones infantiles”, según informa hoy el diario británico The Guardian.

Albert Einstein escribió la misiva de su puño y letra el 3 de enero de 1954 y su destinatario fue el filósofo Eric Gutkind, quien había enviado poco antes al padre de la teoría de la relatividad una copia de su libro La llamada bíblica a la rebelión. “La palabra Dios no es más que la expresión y el fruto de la debilidad humana, y la Biblia, una colección de honorables leyendas primitivas, las cuales, no obstante, son bastante pueriles”, decía el científico en la carta.

Einstein, que era judío y rehusó el ofrecimiento de ser el segundo presidente de Israel, también rechazó la idea de que los judíos son un pueblo tocado por Dios. “Para mí, la religión judía, como las demás, es una encarnación de las supersticiones más infantiles. Y el pueblo judío, al que estoy contento de pertenecer y con el que tengo una profunda afinidad, no es diferente del resto”, escribió a Gutkind.

La misiva se pondrá a la venta el próximo jueves en una casa de subastas londinense tras permanecer más de 50 años en manos privadas y se espera que alcance un precio de 8.000 libras (más de 9.700 euros).

El documento no se encuentra incluido en la obra Einstein y la religión, libro de referencia en este asunto de la autoridad en la materia Max Jammer.

Casi con toda seguridad, la carta no pondrá punto final al debate, aunque alimentará aún más la controversia sobre la verdadera forma de pensar de uno de los genios del siglo XX.

Vía: El País

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